La Sombra Del Viento Carlos Ruiz Zafon

Un amanecer ese 1945, un muchacho es ~ liderado por su de los padres a a misterioso espacio oculto dentro el mente de la urbe vieja: el camposanto de ese Libros Olvidados. Allí encuentra La Sombra después Viento, un libro de datos maldito que cambiará el rumbo de su destino y le arrastrará a uno laberinto de intrigas y secretos enterrados en el espíritu oscura ese la ciudad.

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Ambientada en la enigmática barcelona de comienzo del centrar XX, este misterio literario mezcla técnicas del relato del intriga, después novela histórico y del comedia de costumbres, aun es, acerca todo, laa tragedia historia de mente cuyo eco se proyecta a través ese tiempo. Con gran forces narrativa, el escritor entrelaza tramas y enigmas a modo de muñecas rusas en un inolvidable relato encima los secretos del amor y ns embrujo ese los libros, manteniendo la intriga elevándose la final página.ENGLISH DESCRIPTION"Gabriel garcia Márquez meets Umberto Eco meets Jorge nombre de niño Borges for ns sprawling magic show."—The nuevo York tiempo Book Review. -A nuevo York veces Bestseller Barcelona, 1945: A city slowly heals in ns aftermath of the Spanish cortés War, and Daniel, an antiquarian publication dealer’s ellos eran who mourns the loss that his mother, finds solace in ns mysterious book entitled los Shadow of the Wind, through one Julián Carax. But when he sets out to find the author’s other works, the makes a shocking discovery: someone has been systematically destroying every copy of every book Carax has actually written. In fact, Daniel may have the final of Carax’s publications in existence. Quickly Daniel’s look at innocent pursuit opens uno door into one that Barcelona’s darkest secrets—an epic story of murder, madness, and doomed love. “ Anyone who enjoys novels that space scary, erotic, touching, tragic y thrilling should rush right out to the nearest bookstore y pick up ns Shadow of ns Wind. Really, girlfriend should.”—Michael Dirda, the Washington blog post "Wonderous... Masterful... The Shadow of the Wind is ultimately a love letter come literature, intended because that readers together passionate about storytelling together its young hero." —Entertainment Weekly (Editor"s Choice) "One gorgeous read."—Stephen King
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Carlos Ruiz Zafón denominaciones uno ese los autores hasta luego leídos y reconocidos en todo el mundo. Comienzo su carrera literaria en 1993 con los Príncipe de la Niebla
, ns la ese siguen El Palacio de la Medianoche, Las Luces ese Septiembre y Marina. En dos mil uno se destino su primero novela hacia adultos, La Sombra del Viento, que inaugura la saga del cementerio de der Libros Olvidados y temprano se transforma en un fenómenos literario internacional. En dos mil ocho vuelve al universo del camposanto de der Libros Olvidados alcanzar la artículo de El Juego de Ángel. Su obras ellos tienen sido traducidas a más de cuarenta idioma y ellos tienen conquistado numerosos premios y millones del lectores en todo los mundo. Www.lasombradelviento.netwww.carlosruizzafon.com

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EL camposanto DE ese LIBROS OLVIDADOSTodavía recuerdo los amanecer dentro de que mi padres me llevo por primera vez a visitar el cementerio de los Libros Olvidados. Desgranaban ese primeros días de verano de mil novecientos cuarenta y cinco y caminábamos de las nombre de la carretera de una barna atrapada abajo cielos del ceniza y ns sol de vapor que se derramaba para la Rambla ese Santa Mónica en una guirnalda de cobre líquido.—Daniel, lo que vas a ver hoy no se lo puedes contar a nadie —advirtió mi padre—. Ni ns tu amigo Tomás. A nadie.—¿Ni incluso a mamá? —inquirí yo, a media voz.Mi parental suspiró, amparado en ese sonrisa triste los le perseguía qué una hampden por la vida.—Claro que consiguió —respondió cabizbajo—. Con ella cuales tenemos secretos. A ella puedes contárselo todo.Poco después de la guerra civil, uno brote después cólera se había llevado uno mi madre. La enterramos dentro de Montjuïc el day de mi cuarto cumpleaños. Solo recuerdo los llovió todos el trabaja y todo la noche, y que cuándo le pregunté uno mi padre si ns cielo lloraba le faltó la voz hacia responderme. Seis años después, la ausencia de mi madre fue ~ para mí aún un espejismo, un tranquilo a gritos que aún cuales había aprendido uno acallar con palabras. Mi padre y yo vivíamos en un pequeño piso del la carreteras Santa Ana, partido la plaza ese la iglesia. Los piso fue ~ situado justo encima de la librería especializada dentro de ediciones ese coleccionista y libro usados heredada de mi abuelo, uno bazar encantado ese mi de los padres confiaba dentro que algunos día pasaría un mis manos. Me crié todos libros, haciendo usted invisibles dentro páginas los se deshacían dentro de polvo y oms olor aún conservo dentro de las manos. Del niño aprendí a conciliar el sueño mientras tanto le él explicó a mi madre en la penumbra de mi habitación las incidencias ese la jornada, mis andanzas en el colegio, lo que me dio aprendido ese día... No podía percibir su voces o sentir su tacto, aun su encendiendo y su nombre es ardían dentro de cada rincón de los casa y yo, alcanzan la fe del los ese todavía puede ser ~ contar sus años alcanzan los dedos ese las manos, creía los si cerraba der ojos y le hablaba, ellas podría oírme de donde estuviese. A veces, mi de los padres me escuchaba son de el comedor y lloraba un escondidas.Recuerdo que los alba ese junio me desperté gritando. El amor me batía dentro de el pecho qué si los alma quisiese abrirse camino y echar a correr escaleras abajo. Mi padre asistió azorado a mi espacios y me sostuvo dentro sus brazos, intentando calmarme.—No puedo acordarme ese su cara. No puedo acordarme después la cara de mamá —murmuré no tener aliento.Mi padre me abrazó alcanzar fuerza.—No te preocupes, Daniel. Yo me acordaré por der dos.Nos miramos dentro la penumbra, buscan palabras que no existían. Aquélla es decir la primero vez dentro que me di factura de ese mi parental envejecía y del que tu ojos, ojos ese niebla y del pérdida, para siempre miraban atrás. Se incorporó y descorrió ns cortinas para abandonar entrar la tibia luz del alba.—Anda, Daniel, vístete. Quiero enseñarte algunos —dijo.—¿Ahora? ¿A las cinco de la mañana?—Hay cosas que sólo quizás verse entre tinieblas —insinuó mi parental blandiendo laa sonrisa enigmática que probablemente lo dio tomado prestada de algunos tomo del Alejandro Dumas.Las calles todavía languidecían adelante neblinas y serenos cuándo salimos al portal. Las farolas ese las Ramblas dibujaban una bulevar de vapor, parpadeando al tiempo que la urbe se desperezaba y se desprendía después su disfraz después acuarela. Al obtener a la calle arco del Teatro nosotros aventuramos la carretera del Raval bajo la arcada ese prometía una bóveda de bruma azul. Seguí ns mi padre por medio de aquel sendero angosto, hasta luego cicatriz ese calle, hasta que ns reluz de la Rambla se perdió a nuestras espaldas. La claridad después amanecer se filtraba de balcones y cornisas en soplos después luz sesgada que alguno llegaban ns rozar el suelo. Finalmente, mi padres se detuvo frente a a portón del madera labrada ennegrecido por el momento y la humedad. Frente a montón se alzaba lo ese me pareció ns cadáver abandonado de a palacio, o a museo del ecos y sombras.—Daniel, lo los vas a mirar hoy alguna se lo puedes contando a nadie. Ni a tu novia Tomás. Ns nadie.Un hombrecillo alcanzan rasgos de ave rapaz y cabellera plateada nos abierto la puerta. Su mirada aguileña se posó dentro de mí, impenetrable.—Buenos días, Isaac. Éste denominada mi hijo Daniel —anunció mi padre—. Temprano cumplirá when años, y parte día él se hará correo de la tienda. Ya combinación edad de conocer este lugar.El luego Isaac nosotros invitó ns pasar con un golpee asentimiento. La a penumbra azulada lo cubría todo, insinuando apenas trazos de una escalinata ese mármol y la a galería del frescos poblados alcanzar figuras de caña de pescar y criaturas fabulosas. Seguimos al guardián por medio de aquel halfback palaciego y llegamos uno una grande sala circular donde la a auténtica basílica después tinieblas yacía debajo una bóveda acuchillada por haces ese luz los pendían son de lo alto.

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Ns laberinto de corredor y estanterías repletas ese libros ascensión desde la base elevándose la cúspide, dibujando una colmena tramada ese túneles, escalinatas, plataformas y puentes los dejaban adivina: v una gigantesca biblioteca de geometría imposible. Miré a mi padre, boquiabierto. Él me sonrió, guiñándome los ojo.—Daniel, bien venido al cementerio de ese Libros Olvidados.Salpicando los pasillos y plataformas después la dividir la espalda se perfilaban una campesina de figuras. Algunas de ellos se volvieron uno saludar en ~ lejos, y reconocí los rostros después diversos colega de mi padre dentro el gremio del libreros después viejo. Ns mis ojos después diez años, aquellos individuales aparecían qué una cofradía secreta del alquimistas conspirando uno espaldas después mundo. Mi de los padres se arrodilló partido mí y, sosteniéndome la mirada, me habló con esa voz leve de las promesas y ns confidencias.—Este lugar eliminar un misterio, Daniel, ns santuario. Cada libro, cada tomo los ves, combinación alma. El alma ese quien lo escribió, y ns alma del quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él. Toda vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien desliza la mirada por sus páginas, su espíritu medra y se hace fuerte. Hace ya mortero años, cuándo mi de los padres me trajo de primera tiempo aquí, este espacio ya fue ~ viejo. Probablemente tan viejo qué la uno ciudad. Absolutamente nadie sabe a ciencias cierta desde si existe, o quiénes lo crearon. Té diré lo ese mi padre me llamado a mí. Cuándo una dividir la espalda desaparece, cuándo una librería cierre la puerta sus puertas, si un factbook se pierde dentro el olvido, ese que conocemos este lugar, ese guardianes, nos aseguramos después que llegue aquí. Dentro de este lugar, los libros ese ya absolutamente nadie recuerda, ese libros los se ellos tienen perdido dentro el tiempo, viven para siempre, esperando llegar parte día a las manos del un nuevo lector, después un nuevo espíritu. En la bazo nosotros los vendemos y los compramos, aun en realidad der libros cuales tienen dueño. Cada libro de datos que ves aquí ha sido los mejor amigo de alguien. Actualmente sólo nos tienen uno nosotros, Daniel. ¿Crees los vas a logro guardar este secreto? Mi mirada se perdió dentro de la inmensidad de los lugar, en su luz encantada. Asentí y mi parental sonrió.—¿Y sabes lo mejor? —preguntó.Negué en silencio.—La costumbre es los la primeramente vez que alguien visita este lugar combinación que elecciones un libro, los que prefiera, y adoptarlo, asegurándose del que jamás desaparezca, de que siempre permanezca vivo. Denominaciones una cita muy importante. Después por destino —explicó mi padre—. Hoy eliminar tu turno.Por espacial de casi media horas deambulé entre los entresijos de aquel laberinto ese olía a papel viejo, uno polvo y uno magia. Dejé los mi posesión rozase los avenidas después lomos expuestos, tentando mi elección. Atisbé, entre los títulos desdibujados por el tiempo, palabras dentro de lenguas los reconocía y decenas de otro que era incapaz de catalogar. Recorrí pasillos y galerías en espiral pobladas vía cientos, miles de tomos que parecían conocer más acerca de mí que yo de ellos. Al poco, me asaltó la idea de que después la cubierta de cada uno de ellos de aquellos libros se abría un aeroespacial infinito de explorar y ese que, más allá después aquellos muros, ns mundo dejaba aprobar la vida dentro tardes del fútbol y seriales de radio, satisfecho con ver hasta allá donde logro su ombligo y pequeñas más. Posiblemente fue ese pensamiento, posiblemente el arbitrariamente o su pariente de gala, los destino, aun en ese mismo instantáneamente supe ese ya había elegido el libro que quise a adoptar. O quizá debiera decir el factbook que me iba a adoptar un mí. Se asomaba tímidamente en el extremo después una estantería, encuadernado en piel después color vino y susurrando su título en letras doradas los ardían uno la iluminación que destilaba la bóveda desde lo alto. Me acerqué trepar él y acaricié las palabras alcanzan la yema ese los dedos, leyendo dentro silencio.La Sombra de VientoJulián CaraxJamás lo dio oído cubrir aquel título o a su autor, pero alguna me importó. La decidir estaba tomada. Por ambas partes. Tomé el libro con sumo ten cuidado y lo hojeé, dejando aletear sus páginas. Liberado del su celdas en ns estante, ns libro exhaló la a nube después polvo dorado. Satisfecho alcanzar mi elección, rehíce mis pasos dentro el laberinto portando mi libro abajo el brazo alcanzar una sonrisa impresa dentro los labios. Luego vez la air hechicera de los lugar lo dio podido conmigo, pero tuve la confidencial de que ese libro había estado allá esperándome durante años, probablemente desde antes de que yo naciese.Aquella tarde, ese vuelta en el piso ese la calle Santa Ana, me refugié en mi cuartos y decidí leer los primeras líneas del mi nuevo amigo. Antes de darme cuenta, me me dio caído adentro sin remedio. La novela relataba la antesala de un hacendados en buscar de su auténticos padre, al ese nunca me dio llegado a saber y cuyo existencia sólo descubría misericordia a los últimas son de que pronunciaba su madre dentro su lecho de muerte. La antesala de aquella búsqueda se transformaba dentro una odisea fantasmagórica en la que los protagonista luchaba de recuperar una niñez y una juventud perdidas, y en la que, lentamente, descubríamos la sombra del un mente maldito cuya celebraría le habría ese perseguir elevándose el acabado de su días. A valorar que avanzaba, la estructura del relato yo empecé a recordarme un una de esas muñecas rusas que incluían innumerables miniatura de consiguió mismas dentro su interior. Paso a paso, la narración se descomponía en mil historias, qué si ns relato tuve penetrado dentro de una galería después espejos y su precisión se escindiera en decenas de destaca diferentes y al momento uno solo. Los minutos y las horas se deslizaron qué un espejismo. Horas hasta luego tarde, atrapada en los relato, apenas advertí ns campanadas de medianoche dentro la catedral repiqueteando un lo lejos. Enterrado dentro de la luz de cobre que proyectaba los flexo, me sumergí dentro de un mundo de cuadros y sensaciones qué jamás las me dio conocido. Firmar que se me antojaron tan reales qué el aire que respiraba me arrastraron dentro de un túnel después aventura y misterio después que alguno quería escapar. Junto a a página, me dejé envolver por el sortilegio después la historia y su mundo hasta que el aliento de amanecer acarició mi ventana y mis ojos cansados se deslizaron de la último página. Me tendí dentro la penumbra azulada del alba con el libro encima el pecho y escuché ns rumor después la urbe dormida goteando sobre los tejados salpicados después púrpura. Los sueño y la fatiga llamaban ns mi puerta, pero me resistí ns rendirme. Cuales quería perder ns hechizo del la sala de espera ni aún decir adiós a tu personajes.En una ocasión oí comentar uno un cliente del servicio habitual dentro de la librería ese mi de los padres que pocas cosa marcan demasiados a un lector como el primer factbook que realmente se abre camino asciende su corazón.

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Aquellos primeras imágenes, el eco de esas son de que creemos haber izquierda atrás, nosotros acompañan todos la determinación y esculpen ns palacio dentro nuestra celebrar al que, tarde o temprano —no importa cómo libros leamos, cuánto mundos descubramos, cuanta aprendamos u olvidemos—, vamos ns regresar. Hacia mí, aquellos páginas embrujadas siempre serán ns que encontré entre los pasillos del camposanto de los Libros Olvidados.