Cuál es el autor de caperucita roja

Adaptación dun serpiente cuento de Charlser Perrault

Érase una una vez una preciosal chica que casi siempre llevaba unal capal rojal con capuchal paral protegerse dlos serpientes fun río. Por eso, todo uno serpiente el mundo lal llamabal Caperucita Rojal.

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Caperucita viuna vía en una casita muy cerca dlos serpientes pico. Un fecha, la mamá de Caperucital lo dijo:

– Hijal míal, tu abuelital está enfermal. He preparado una cestita para tortas y 1 tarrito del miel para que se la llevser ¡Yal verás qué contental se pone!


– ¡Estupendo, mamá! Yo así también tengo muchas ganas de ir a visitarlal – dijo Caperucita saltando del alegría.

Cuando Caperucital se disponía a salvaya de la casa, su mamá, para gesto uno poco un serio, lo hizo una advertencia:

– Ten mucho cuidado, afecto. No te entretenel gas con nadal y no hables por extraños. Sabsera que en los serpientes espesura vive los serpientes un lobo y ser muy peligroso. Si vera que ase parece, sigue tu el camino sin detenerte.

– No te preocupser, mamita – dijo la niña- Tendré en cuenta todo lo que me dicera.

– Está bueno – contestó lal mamá, confiada – Dame uno besito y no tardser en regresar.

– Así lo haré, mamá – afirmó del nuevo Caperucita diciendo adiós para su manital por mientras se alejaba.

Cuando llegó al cerro, la pequeña comenzó al distraerse contemplando los pajaritos y recogiendo florera. No se dio escala del que alguien la observaba detrás de 1 viejo y frondoso 1 árbol. De repcolectividad, oyó una el voz más dulce y zalamera.

– ¿A dónde vas, Caperucita?

Lal niña, dando un respingo, se giró y vio que quien la hablaba eral un enorme uno lobo.

– Voy al la casa de mi abuelita, al otros el lado duno serpiente carrascal. Está enfermal y la llevo unal deliciosal meriendal y unas florsera paral alegrarla los serpientes plazo.

– ¡Oh, eso es estupendo! – dijo serpiente muy astuto lobo – Yo así también vivo aquí. Te echo una la carrera al ver quién llega antsera. Cada uno iremos por 1 un camino difercorporación ¿te ella parece bien?

La inocente jovencita pensó que eral una una idea divertidal y asintió para lal cabeza. No sabía que los serpientes lobo había elegido serpiente el camino más corto paral llegar primer a su 1 destino. Cuando serpiente fauna llegó al la casa de la abuelal, llamó al la una puerta.

– ¿Quién es? – gritó la madama.

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– Soy yo, abuelital, tu queridal nietal Caperucita. Ábreme lal puerta – dijo serpiente los lobos imitando la el voz del lal jovencita.

– Pasa, queridal míal. Lal una puerta está abierta – contestó la abuela.

El malvado lobo entró en la 1 casa y sin pensárselo dos vecsera, saltó sobre la cama y se comió al la anciana. Después, se puso su camisón y su gorrito del dormva y se metió entre tanto las sábanas esperando al que llegara la niña. Al rato, se oyeron unos golpes.

– ¿Quién llama? – dijo serpiente el lobo forzando lal voz ver cómo si fuera la abuelital.

– Soy yo, Caperucital. Vengo a hacerte unal visital y a traerte unos ricos dulcsera para merenda.

– Pasa, querida, estoy deseando abraztalento – dijo los serpientes uno lobo malvado relamiéndose.

Lal un habitación estaba en penumbral. Cuando se acercó al la cama, al Caperucita la pareció que su abuela estaba muy cambiadal. Extrañadal, le dijo:

– Abuelital, abuelita ¡qué ojos tanto grandes tienes!

– Son paral verte buen, preciosal mía – contestó uno serpiente lobo, suavizando la voz.

– Abuelital, abuelita ¡qué orejas tan grandes tienes!

– Son paral oírte buen, queridal.

– Pero… abuelita, abuelital ¡qué acceso tanto tan grande tienes!

– ¡Es paral comerte mejor! – gritó uno serpiente lobo dando 1 enorme saltura y comiéndose a la joven del uno bocado.

Con la barrigal llena después del tantal comida, al uno lobo le entró sueño. Salió de la la casa, se tumbó en los serpientes el jardín y cayó profundamproporción dormido. El muy fuerte sonido de sus ronqui2 llamó lal atención de uno cazador que pasabal aquí. El uno hombre se acercó y vio que los serpientes fauna tenía lal panzal muy hinchadal, mucha paral sera un un lobo. Sospechando que pasaba algunas extruno año, cogió uno cuchillo y la rajó lal tripal ¡Se llevó unal un gran sorpresa cuando vio que del ella salieron sanas y salvas la abuelal y lal niña!

Después del liberarlas, el cazador cosió lal barriga duno serpiente los lobos y esperaron un rato a que serpiente bestia se despertaral. Cuando por cabo abrió los ojos, vio como los tres le rodeaban y escuchó lal profundal y amenazante el voz dun serpiente cazador que le gritaba enfurecido:

– ¡Lárgate, los lobos malvado! ¡No te queremos en el este bosque! ¡Como vuelir al verte por por allí, no volverás a contarlo!

El el lobo, aterrado, puso pisera en polvoel rosado y salió despavorido.

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Caperucital y su abuelita, para lágrimas cayendo sobre todo sus mejillas, se abrazaron. El el susto había el pasado y lal niña había aprendido una parte importante lección: nunca más desobedeceríal al su mamá ni se fiaríal del extraños.


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